"No es de buena educación." "Así no se lee." "El lápiz no se coge así." " En una semana donde hemos comenzado revisando los tópicos, sobre la socialización de género de la que somos presas y depredadoras nosotras mismas, está propiciando el afloramiento de no pocos otros tópicos que parecían más bien pertenecientes a una época donde la educación era la buena. "¿Perdona? Él leerá como quiera, ¿no te parece? "La seño dice que así no se lee", con saña, mofa y sorna, por supuesto. En breve nos encontraremos al borde de un acantilado listas para saltar, sin paracaídas, sin colchón amortiguador, sin alas (ni las cicatrices quedarán de ellas, si alguna vez existieron en nuestro ser), solo porque alguien lo dice. Ah, no que resulta que ya lo estamos haciendo.
Décimo día de la huelga de trabajadoras y trabajadores de Limasa (empresa de limpieza de Málaga), y el acantilado está justo delante de nuestras narices. Nos arengan para que comencemos el salto, en el mismo momento en que culpamos, insultamos y denigramos a las personas que está ejerciendo su derecho a huelga por reclamar mejoras laborales y cumplimiento de una sentencia judicial que dictamina a favor de la mano de obra que quita las inmundicias de nuestra vista. En el momento en que no apoyamos las reclamaciones de las personas por un trabajo y condiciones dignas, estamos siendo también cómplices del incendio de la fábrica donde aquellas mujeres fueron asesinadas impíamente por su patrón (Nueva York, 25 marzo de 1911). Sí. Estaremos también quemando las opciones de la dignidad por encima del beneficio material de quienes nos someten. No queda tan lejos, pues, ese acantilado. Feliz salto.