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jueves, 10 de septiembre de 2015

New school year .. new dream

Primer día de cole, feliz, ilusionado, con menos obstáculos, porque el poder de la voluntad no tiene límites. Muchas gracias por tu mano, por tu corazón, por hacernos saber, no solamente creer, que otro mundo es posible.  
Ningún ser humano sobra, ningún ser humano es inútil, ningún ser humano es una carga para la sociedad.




martes, 16 de junio de 2015

El enano grande

Se nos graduó el enano, acabó la etapa infantil. Han pasado ya tres años desde que comenzó aquella aventura incierta llamada colegio. Han pasado tantos días que ya olvidé contarlos, porque quizá empezó el enano a hacerse muy grande, más grande aún si cabe de lo que jamás ha sido. 
Ayer se nos graduó en una celebración hecha para personas mayores, y más mayor que él no se me ocurre nadie. 
Un día Iván nos hizo mayores, nos hizo más adultas de lo que jamás habíamos pensado que nos podía hacer. Llegó armando un ruido tan inmenso, un jaleo tan descomunal, un trajín tan espectacular. Sacudió nuestra inocencia de un tirón, sin avisarlo casi. Llegó un día para quedarse, y mira que nos dijeron que no se quedaría por mucho que quisiéramos luchar contra las fuerzas de la naturaleza materializada en su cuerpito. Llegó y aquí sigue. Ahora graduado, ahora habiendo culminado con creces tres años de selva, tres años de superaciones constantes, tres años de aprendizaje por doquier: él y toda persona que tiene contacto con él. Ayer, con el aforo al completo del Centro Cívico, no había prácticamente nadie que no conociera a Iván. Cada vez que salía un foto de él, rompía la gente a aplaudir, como si fuera un héroe. ¡Campeón! le gritaban, llenas de admiración, porque si algo sentimos ayer es que nuestro enano no despierta sino entusiasmo e ilusión, para nada pena ni lástima. La gente de su alrededor, todas, las familias que han oído hablar de él, las niñas y niños que, aunque sea visual, tienen contacto con él de alguna u otra manera, las personas adultas que entramos y salimos, todas, son objeto de su influjo, de su grandeza, transmitida por esos ojos descomunales, por esa energía que derrocha, por ese carisma que encandila. Nadie, absolutamente nadie es consciente del gran efecto que tiene sobre sus vidas. Porque desde el momento en que Iván entra en tu vida, nada vuelve a ser como antes. Ese poder solo lo tienen reservado algunas grandes personas que, de vez en cuando, aparecen por la superficie del planeta. Ahora nos ha tocado una. Qué grandeza en algo tan pequeño.  

lunes, 30 de diciembre de 2013

La bici de Iván

La diferencia entre batir un récord del mundo, de salto de altura, de longitud , de cualquier deporte, o no está en un centímetro. La diferencia puede estar en aplicar la fuerza máxima en la postura biomecánica precisa que le permite a la persona superar ese centímetro, pues de lo contrario el intento será fallido. Unir, en perfecta combinación, la actitud exacta de superación y convencimiento con el ideal desarrollo y aplicación de la fuerza que convierten a la posibilidad en un hecho. La optimización del cuerpo en su máxima expresión: por la fuerza desarrollada y la posición justa del mismo para aplicarla. ¡Récord batido! Pasas a la gloria, a la posteridad. La mente se encuentra en un estado sublime por la confianza ganada.
La diferencia entre una bicicleta y otra, para Iván, está en un centímetro de longitud que le permiten optimizar sus músculos y su cuerpo en la precisión biomecánica exacta para aplicar la fuerza que le permite pedalear. ¡Satisfacción conseguida! Su mente se encuentra en un estado sublime por la confianza ganada.
La diferencia entre batir un récord del mundo y pedalear es la misma: superar las barreras, lograr lo imposible en un acto sencillo. Por todo ello, incluso Papá Noel o Mamá Noela se equivocan, pues lo que para cualquier otra personilla ese pequeño detalle es nimio, para Iván es el límite para seguir avanzando o asumir una derrota injusta: un centímetro. ¡Cuánta satisfacción en un centímetro de una bicicleta infantil! ¡Qué sencilla es la vida!