lunes, 30 de diciembre de 2013

La bici de Iván

La diferencia entre batir un récord del mundo, de salto de altura, de longitud , de cualquier deporte, o no está en un centímetro. La diferencia puede estar en aplicar la fuerza máxima en la postura biomecánica precisa que le permite a la persona superar ese centímetro, pues de lo contrario el intento será fallido. Unir, en perfecta combinación, la actitud exacta de superación y convencimiento con el ideal desarrollo y aplicación de la fuerza que convierten a la posibilidad en un hecho. La optimización del cuerpo en su máxima expresión: por la fuerza desarrollada y la posición justa del mismo para aplicarla. ¡Récord batido! Pasas a la gloria, a la posteridad. La mente se encuentra en un estado sublime por la confianza ganada.
La diferencia entre una bicicleta y otra, para Iván, está en un centímetro de longitud que le permiten optimizar sus músculos y su cuerpo en la precisión biomecánica exacta para aplicar la fuerza que le permite pedalear. ¡Satisfacción conseguida! Su mente se encuentra en un estado sublime por la confianza ganada.
La diferencia entre batir un récord del mundo y pedalear es la misma: superar las barreras, lograr lo imposible en un acto sencillo. Por todo ello, incluso Papá Noel o Mamá Noela se equivocan, pues lo que para cualquier otra personilla ese pequeño detalle es nimio, para Iván es el límite para seguir avanzando o asumir una derrota injusta: un centímetro. ¡Cuánta satisfacción en un centímetro de una bicicleta infantil! ¡Qué sencilla es la vida!


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