El tres se ha hecho cuatro, el mágico impar
se ha tornado en par singular.
Más allá de abrir brecha, fortalece lazos,
une brazos y aglutina voluntades a su alrededor.
El tres tiene un nuevo motor, el cuatro,
más potente que ningún número más,
más certero, más sincero.
Ahora el tres se hace par y equilibra
hasta la dualidad de la igualdad
en parejas de dos.
Sin ser parte de nuestras simientes
forma el cuatro con su presencia
nuestra íntima y natural esencia
de este tres sin par
que entiende el cuatro
como su nueva singladura sin igual.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
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