domingo, 27 de noviembre de 2011

¿AMOR?

Aparece hoy en Público una noticia sobre el sexismo que evidente y latente en la saga Crepúsculo, según alerta el Instituto Andaluz de la Mujer. Leo las opiniones de lectores y lectoras, a veces fácilmente reconocibles por sus nicks, otras no tan fácil, pero nada más leer lo que ponen, ya sé en qué lugar tengo que poner a esas personas: hombres o mujeres. Hombres o mujeres con sus estereotipos de género, con sus opiniones que sientan cátedra porque en sus genes va toda esa información que les legitima para sus palabras. 
Crepúsculo, una más de muchas que efectivamente nos muestran un mundo dual: hombre y mujer, mujer y hombre. Si solamente fuese así, qué aburrido sería este mundo, qué sencillo y qué cómodo y fácil para la inmensa mayoría de personas que no tendrían más que reproducir lo que ya se presupone por los "genes". Pero, vaya, será que no es tal dualidad lo único que existe entre las personas, y será que hay muchas más opciones de vivir la sexualidad, muchas más formas de exteriorizar la manera de estar en el mundo. Porque si no es así, ¿cómo es posible tanto revuelo? ¿cómo es posible tanto cuestionamiento? ¿será que la lucha del poder dual no se limita al PP-PSOE? Va a ser que no. 
He estado preparando unas charlas-taller para secundaria sobre el sexismo en las canciones (en la música) y los cuentos tradicionales. El jueve tuve la primera sesión con un grupo de chavalas y chavales de 14 años, de 2º de la ESO. En primer lugar, quise conocer los estereotipos y prejuicios de género que había entre ellas y ellos. Les di un papel con una figura humana, sin sexo o género visible y reconocible. Reconocible para las chicas, porque los chicos enseguida dieron por supuesto que la figura era de un ser masculino. Las chicas me preguntaron ¿qué es un hombre o una mujer? El comienzo dice ya mucho. Les comento que cada grupo, chicos por un lado y chicas por otro, que por cierto, sin hacerlo explícito desde el principio, ya estaban así colocadas esas personillas: todas las chicas juntas y todos los chicos juntos. ¿Qué tenían que hacer? Dentro del cuerpo humano dibujado, cada grupo tenía que escribir la forma de ser de esa persona según su sexo, es decir, los chicos tenían que escribir y describir cómo son por dentro las personas del sexo masculino (con adjetivos, frases, sustantivos, etc) y las chicas hacer idem con la figura humana correspondiente. Después, en la parte exterior, es decir, por fuera del cuerpo, tenían que escribir cómo se percibe y se reconoce a los chicos y cómo se percibe y se reconoce a las chicas nada más verlas y verlos. 
El resultado fue no estereotipado, sino lo siguiente. Tanto en la forma de ser de las chicas y de los chicos, escrito y descrito por ellos y ellas mismas, como en el aspecto exterior de ambos dibujos, estos niños y estas niñas reprodujeron exactamente los estereotipos de géneros más estereotipados que podemos pensar. Al comentarlos, además, hacían mucho más hincapié en que, obviamente es así, y hasta se enorgullecían de serlo. Cualquier posibilidad de que un chico tuviera o se comportara según el estereotipo femenino, obviamente es un gay, mariquita o maricón. Cualquier chica que tuviera o reprodujera un comportamiento estereotipadamente masculino, es una macho perico o lesbiana.
Las risas, comentarios despectivos hacia las personas del otro sexo, desde ambos "bandos" colorearon aún más , si cabía, la escena de igualdad que pretendemos cambiar las personas que nos dedicamos a la educación y que estamos, sin ningún tipo de duda al respecto, más que convencidas de que las normas del juego que están sobre la mesa en cuanto las relaciones entre hombres y mujeres, niños y niñas, chavalas y chavales, no son justas, equilibradas ni resulven, más bien agravan, muchos de los problemas de autoestima y convivencia de las personas.
Después de esta primera toma de contacto, después de darme cuenta de lo que queda aún por hacer, se me viene un pensamiento solemne, pesado como una losa: por muchas leyes de igualdad, por muchas condenas que haya, por mucho marco legislador que se establezca, no me extraña que no hagan más que profundizar en la desigualdad y a veces tengamos la sensación de que no funcionan. Jamás lograremos cambiar esas normas no escritas que nos dicen cómo son los hombres y las mujeres con leyes escritas y recogidas en textos absolutos, poderosos y hasta de obligado cumplimiento por parte de la gente. Jamás si no cambiamos la base, jamás si no educamos en la igualdad, jamás si seguimos repitiendo, como algo fijo, inamovible, estanco esas normas no escritas que nos gobiernan, nos juzgan, nos dibujan y marcan el papel que tenemos que desempeñar en la sociedad. El papel que debemos tener en las relaciones sociales. 
Dentro de esas pautas y guías están, por supuesto, las expectativas y las formas de amarnos los seres humanos. En primer lugar, y sin entrar en muchas más divagaciones, cábalas o posibilidades de descontextualización del tema que estoy tratando, la forma en que tienen que amarse hombres y mujeres (las otras divagaciones posibles son que hombres y mujeres no es la única relación amorosa posible. Pero hablar ahora de eso, alejaría un tanto, el fin de esta perorata de palabras). Los ideales de amor que nos presentan las canciones, las películas, las protagonistas y los protagonistas de series en la tele, los cuentos tradiciones que siguen vigentes (¿quién no conoce a Caperucita Roja, a Cenicienta ...?) Muchas de las canciones más sonadas, más escuchadas hablan de ese hombre que tiene que cuidar a su bebé, defender a su mujer, mostrar ante el resto que le pertenece, luchar con otro hombre por poseerla, mostrar celos como prueba de amor, defenestrarla a los infiernos más horribles si le abandonas, ser como mínimo una puta si te vas con otro, hacerle pensar y sentir que sin él la chica amada (¿¿¿amada dice???) no es nada, que el mundo es algo horrible si no está con él, pero que él puede y debe estar por ahí haciéndose el duro ante los demás y las demás, porque si no pueden confundirlo con una mujer con sentimientos. 
Ellas, mientras tanto, tienen que esperar a su hombre ideal, a su salvador, a su defensor y protector, como si ella fuera una inútil que no sabe nada de la vida, porque de hecho, sin él no es nada, así que una vez está poseída, tiene una meada cual esquina de un perro, que la marca y que la hace ya no estar en el mercado de abastos para que algún hombre ideal que está hecho exactamente para ella la compre. Pero si él se va, entonces la vida deja de tener sentido, la chica es una fracasada, una basura y hay poco horizonte hacia el que caminar. Porque el único sentido y el único éxito es estar casada o como mínimo, tener una relación con un chico.
¿eso es amar? ¿así tenemos que querernos los hombres y las mujeres, si sólo hay esta posibilidad? ¿realmente es amor hacer dependiente a una persona? ¿realmente es amor insultarla, maltratarla si no está contigo? ¿eso es querer? YO pensaba que amar, querer a alguien era desearle lo mejor, sea contigo o sin ti, porque si no es contigo, ¿qué sentido tiene entonces estar compartiendo una vida que no quiere ser compartida contigo? 
Ese otro amor, es el que no está presente en la gente joven, en esas canciones, en los libros, en la historia de la humanidad, en las civilizaciones, en las clases de secundaria, en las clases de la Universidad. Amar a una persona es dejarla libre y que quiera estar contigo libremente, no porque sin ti no tenga sentido su vida, no porque sin ti esa persona es un cero a la izquiera, no porque o es contigo o es con nadie más. Amar a una persona y que cuando se acabe el tiempo compartido ambas personas se alegren por las buenas cosas que le sucedan a la otra y no le desees lo peor que pueda pasar por tu mente. Ese amor en el que la dualidad es un trío: tú, la otra persona y lo que tenéis en común. Ese amor en que se suma y no se resta. Ese amor en el que los sumandos pueden cambiar y hacer otras sumas.
¿Tan difícil es? Realmente, es más fácil jugar al fútbol siendo una chica que hacer gimnasia rítmica siendo un chico. Es más fácil mostrar valentía siendo una chica que mostrar miedo siendo un chico. Qué difícil ser hombre en estos días cuando sientes que no quieres mostrarte así, no quieres que te juzguen así y te presionen para que tengas que hacerlo.


Te propongo un juego: pon la radio, si no la tienes puesta ya, escucha las canciones que salen, aunque sea en inglés (google tiene las letras y ahora traductor) e intenta encontrar alguna canción que reproduzca estereotipos de relaciones amorosas del estilo he comentado, alguna canción que haga apología de la violencia de género (que en su letra insulte a alguien por desamor, incluso diga que pega, mata o patea a la persona "amada") y por último, intentan encontrar una canción que denuncie, que ofrezca otra forma de amar, que sea un grito de esperanza. Si juegas, comenta los resultados, ok? ¡¡¡¡Buena suerte!!!!

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