martes, 6 de diciembre de 2011

Con cara de mujer

He estado unas semanas preparando unas charlar-talleres para alumnado de secundaria sobre sexismo, machismo y violencia machista. Para las clases de 2º curso, el tema central era un análisis un poco pormenorizado de las letras de las canciones que nos rodean y ocupan nuestro tiempo (y espacio en la mente, diría yo, porque se instalan o pasan por nuestro cerebro y nos dejan información sobre cómo son las relaciones de pareja, en este caso). Después de ver, analizar, charlar con alumnos y alumnas, el asunto del maltrato psicológico no deja de estar presente. Los que más dejan un tanto astonished o shocked son: la manipulación emocional (sin mí no eres nada; como yo te quiero nadie lo va a hacer; si no estás conmigo  nadie te a va a tratar como yo; si ya me tienes a mí, no necesitas amistades; si se acerca a otra persona, la miro mal ¿qué hace con otro?; si se fija en otra persona, es una puta (por lo menos); si me deja, es que no me quería tanto y es mala persona...)
Conforme me voy dando cuenta de que hay relaciones que anulan a personas, hay relaciones que convierten a la otra persona en un ser inhumano, pues deja de ser una persona con sus virtudes y defectos para ser una expresión de la voluntad de la otra persona (no es capaz de tomar una decisión que sabe puede traer un conflicto no deseado, se somete por evitar que haya confrontación), que minan la autoestima de la otra persona reduciéndola a un miedo atroz a estar, siquiera, con otras personas, relaciones que hacen del malestar la norma (los celos, la incertidumbre de lo que pueda pasar, la inseguridad por no hacer lo que realmente quieres), relaciones que aislan y se convierten en un microcosmos sobre el que raramente brilla la alegría. 

Y después de todo esto, me siento fatal, porque una persona muy cercana, una persona muy especial, que me ha abierto tantos caminos para poder encontrarme, se encuentra inmersa y perdida en una relación así. Porque ese estar perdida, dejar de ser tú para ser la voluntad de la otra persona, estar constantemente en una depresión y tristeza absoluta por todo y con todo, viene únicamente de la incapacidad emocional de tomar las  riendas de tu vida ante una situación insostenible. Y me siento fatal, porque siendo su amiga, no sé cómo hacerlo, porque siendo su amiga, a veces siento que he dejado de ser su amiga porque la batalla del aislamiento al que le ha llevado su pareja me incluye a mí y a otras amigas. Porque eso es maltrato psicológico, porque no es ni la sombra de la persona grande, brillante, carismática que me iluminó a mí, y eso me entristece y me hace sentirme mal, impotente. ¿Cómo se ayuda a una persona amiga en una situación así si tú ya no tienes ningún momento de amistad con esa persona porque sientes que no puedes llegar a ella de tan lejos que está en la distancia emocional, porque sabes que ante cualquier comentario te va a reaccionar con un "me escoro aún más en la persona que me está hundiendo, me escondo aún más en ese agujero negro que es la otra persona, me atrinchero más en el miedo a la soledad"?

El maltrato psicológico tiene tantas versiones, variantes que se me antoja un abismo insondable. El maltrato psicológico tiene rostro de hombre y cuando lo encontramos en la otra cara, se hace aún más incontestable, más irreconciliable, más insoportable, más invisible. ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? Y me siento mal, porque te están maltratando y tú dejas que lo haga.

2 comentarios :

ANA dijo...

Da gusto leerte aunque no siempre los contenidos sean de lo más agradable. Sólo decirte que creo que como amiga eres inmejorable...

btt dijo...


con amor...sin esperar resultados...pero dando todo el amor que se pueda...es lo único que se puede hacer después de haber hecho todo lo demás

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