jueves, 24 de enero de 2013

Los tópicos hacen credo

El tópico se fundamenta en la generalización de una afirmación sobre cómo deben ser las cosas, cómo deben comportarse las personas, cómo es el correcto y/o esperado desarrollo de las personalidades en la esfera social e individual. Un tópico pasa a ser, pues, una verdad colectiva de la que se explica más bien poco, pues pasa de una boca a otra, de una cabeza a otra, de una memoria a otra a través de la frase rimada, el verso irónico, satírico que genera la sonrisa e incluso la risa en quienes la oyen. Se convierte en un elemento de la sabiduría popular, aceptada e inculcada que, por el devenir de los días, parece más bien poco susceptible de ser rebatida, exorcizada y abandonada en la cuneta del "esos eran otros tiempos, ahora no es así", a saber, el pasado. Los tópicos se convierten así en estereotipos, esos compartimentos estancos del que parece difícil salir una vez has entrado, esas etiquetas que te pueden acompañar durante gran parte del trayecto vital en sociedad y hasta en la soledad de ti misma.
Los comportamientos esperados o deseados en función de nuestro género crean tópicos, crean los estereotipos de personas que, según hayan nacido biológicamente de un sexo u otro, en algún momento de ese camino social e individual, se encontrará con esos retazos de sabiduría popularmente aceptada que son los dogmas sociales vigentes. Por supuesto que hay muchas, muchísimas variables que influyen en la formación del carácter de una persona, en cómo será su manera de ser, susceptible de ser etiquetada en función de cómo se conozcan y asuman muchos de esos tópicos. 
Una vez se profundiza en las implicaciones que conllevan asumirlos, ardua tarea es tratar de abandonarlos en el camino, cual despojo que ya no sirve, cual basura que nos molesta y hasta nos impide continuar con alegría por nuestra vereda. Si nos ponemos a pensar en que la tarea se convierte en una lucha de titanes para "demostrar" que las generalizaciones no funcionan, no sirven, no son de recibo, entonces hay veces que se hace del estereotipo la bandera, para así proceder a un caminar cómodo.
¿Aceptar los tópicos como fundamentación de las desigualdades? ¿Por qué no? ¿Encontrar en los tópicos esos argumentos que los han hecho crecer, alimentarse y extenderse hasta impregnar la esfera pública y privada? ¿ Por qué no? Si aceptamos que los tópicos están ahí impulsados por agentes externos que nos imponen cómo debería ser, pero que distan mucho del día a día que nos rodea, y extraemos una conclusión de cuáles pueden ser las bases sobres las que se sustentan, ¿son espúreas? ¿son falacias? ¿son menos consistentes? ¿tienen menos credibilidad? ¿suponen una obsesión por explicar el devenir social de los tiempos que impideron a muchísimas mujeres desarrollarse plenamente por querer hacerlo según los patrones de las esferas sociales masculinas?

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