sábado, 18 de octubre de 2014

Un giro de tuerca

Esa imagen incrustada en las sienes del recuerdo,
Enquistada en el camino, ominosa presencia,
Impregnaba cualquier aroma con el dolor de su esencia,
Bloqueaba el pensamiento, saturaba el sentimiento,
Condenaba la interferencia y nublaba el feliz devenir
A pesar de haber sido la culminación involuntaria
De una existencia casi completa, satisfecha.
Injusto pesar como una sombra
En los pasos que guían su vivir,
Pues la fuerza de su pasión por luchar
Contra la parsimoniosa ciencia incierta,
Por el destino desafiar,
Me abría en canal, me desangraba por no morir
cada noche en el refugio amargo de la memoria.
Qué injusta queja! Qué cobarde grito mudo
Cayendo de mi boca silente,
De mi alma acongojada pero valiente,
Qué injusta lágrima!! Rodando por la garganta,
Ahogando mis manos en abrazos temerosos,
Apagando la luz a cada instante, 
Escondiendo la fuerza
En cada sonrisa, forzada.
Qué injusto sentimiento, qué contrito pesar
Estancarse en un momento de gloria,
Aparcarse en un infierno casual
Helarse en viaje abisal sin retorno
Mientras el tiempo se aleja sin más
como humo informe en el horizonte.
Cual reverso de la misma moneda
A escasos milímetros de la frontera
Entre poder y querer,
Aparece ave fénix resurgida,
Llena de fuerza y firmeza,
Esa justa sentencia absolutoria,
Abriendo la puerta hacia la plena libertad de mi ser.
Atrás queda la pena, la sombra, y la congoja
Y una insólita senda se traza ante mí
Que ilumina mis días ..... por fin.

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