Mientras estiro, el nuevo antiguo ritual que también tenía abandonado por lares inhóspitos y desconocidos y que retomo, escucho otra canción que me transporta a sentimientos y vivencias únicas. La música de mi vida, la música de mis recuerdos, la música de mis sensaciones. Es cierto que tengo pocas cantantes o grupos a quienes seguir porque mi esencia inquieta que huye de la monotonía me "obliga" a cambiar de registros, pero Enya, igual que Amaral y ahora Lady Gaga, es una de esas músicas cantadas por alguien a quien mantengo viva en mi memoria de bagajes musicales y que me arrancan sonrisas por doquier. Enya, y concretamente, Anywhere Is marcó un instante preciso en mí, en aquel momento, corta vida adulta. El comienzo de la senda mayor, el comienzo de otras responsabilidades, el comienzo de otras andanzas amatorias, el comienzo de otros finales principiados que iluminan el camino de sabiduría y cordura. ¿Qué haría yo sin mi cordura? ¿Qué sería de mí sin mis acumulaciones de experiencias ?¿Dónde quedarían esos partos de regeneración pura, de crecimiento total, de vida fluyendo? Es curioso como cuerpo y mente están sincronizados de una manera total, y tras un cataclismo existencial de ideas, principios y pilares básicos que me sustentan, el cuerpo también habla y se expresa al compás de esas oscilaciones. El cuerpo te presenta también las facturas y fracturas del terremoto, espcialmente, cuando un cuerpo sincronizado ha sido también abandonado a la intemperie, a un albedrío ni siquiera libre, sino preso de penas y tragedias. Cual gesto de reconciliación y equilibrio, tan sabio como es él, el cuerpo grita su canto de libertad y armonía, pide con su lenguaje que vuelvas a prestarle la atención debida, la atención querida para devolverte, hecho amabilidad y generosidad infinita, las maravillosas sensaciones satisfactoriamente hedonistas del bienestar: estar donde quieres estar, porque la fiesta está en ti y en ningún otro lugar.
martes, 9 de diciembre de 2014
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1 comentarios :
el cuerpo, el cuerpo, el cuerpo...toda mi energía para que el cuerpo sea motor del bienestar mental, con todo el cuidado del mundo hacia la mente para cuando tenga que ser ésta el motor frente a la imposibilidad corporal de tirar del carro. Y es tan fácil perder el equilibrio...algo así como que las musas te pillen trabajando...pues lo mismo...
mi padre tenía dos frases: alma sana in corpore sano y tempus fugit...ahora que el murió las cuido yo...
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