Pamela Palenciano, monólogo en La Invisible. Sábado a las 17.00. Aforo completo, nunca había visto el patio de La Invisible tan lleno como ayer; tan abarrotado, tan pendiente de lo que sucedía allí. El mónologo comienza un poco más tarde, quizá 20 minutos más tarde de la hora prevista, pero bueno, estamos en Málaga, en Andalucía, España, y hay que confirmar los estereotipos. El monólogo te los muestra: los estereotipos machistas existen, están a la orden del día, en cada rincón, en cada palabra, en cada gesto que nos rodea, casi sin opción de escapatoria o salida. Comienzo espectacular para un acto de activismo semejante. Probablemente no sea premeditado, previsto siquiera que comience más tarde. Pero se suma, para mí, a la consistencia y legitimidad de sus palabras, gestos y experiencia.
"No solo duelen los golpes" es la mejor y más satisfactoria actuación que he presenciado en mucho tiempo. Verdades como puños, guste a quien le guste, cueste a quien le cueste admitirlo. Saber que esta persona está y ha estado recorriendo institutos de secundaria "susurrrando", como ella bien dijo ayer, esta historia tan globalizada y ocultada a la par, me provoca una gran satisfacción por cuanto me transmite confianza y esperanza en que es posible otra manera de estar en este mundo. Gestos tan pequeños que pueden suponer tanto para tantas personas reconfortan la mente y el cuerpo, eso que alguna gente llama alma como comunión de ambos elementos, e inspiran para seguir desconstruyendo los esquemas imperantes.
Arriba y abajo, ¿cuál es tu lugar? ¿dónde estás? ¿en qué momento? Las violencias ejercidas por la desigualdad, de cualquier tipo, motivadas por cualquier razón susceptible de cambiar en cualquier momento en función de quien ostente el poder, nos puede situar arriba o abajo. Si has nacido como mujer, estás abajo; si has nacido como hombre, estás arriba. Si has nacido como europea, estás arriba; si has nacido como latina estás abajo. Si has nacido como negra, estás abajo; si has nacido como blanca estás arriba. Si has nacido como humana, estás arriba, si has nacido como perra estás abajo. Suma y sigue. Un monólogo para cada una de las situaciones de desigualdad. Sin duda.
Pamela Palenciano te muestra las desigualdades de género, construidas atrás en el tiempo, mucho tiempo, apuntaladas socialmente por un constructo económico capitalista que abraza y se sustenta sobre la desigualdad total como elemento esencial de su sostenimiento, pero que extiende sus raíces en el sueño hecho pesadilla de que cualquier puede estar arriba con trabajo y esfuerzo. Así, arriba y abajo, las nacidas mujeres alimentadas en la creencia de que la espera siempre traerá la consecución de ese sueño falso de que el amor todo lo puede, y los nacidos hombres creyéndose el sueño, justificado y avalado por los estudios científicos irrefutables y portadores de la verdad absoluta sin discusión ni paliativos, de que la diferencia entre sexos legitima la desigualdad. ¿Habrían elegido nacer en cuerpo de mujer? ¿Habríamos elegido nacer en cuerpo de hombre? Lo masculino, y quienes se identifican y apoyan las caracteristicas de esa masculinidad, y lo femenino y quienes se identifican y apoyan las características de la feminidad, sitúan a las personas en la desigualdad, que no la diferencia. Se denomina patriarcado, y sus orígenes se remontan a siglos de existencia humana sobre la Tierra, recopilada en productos varios, desde escritos, dibujos, pinturas, esculturas, música, canciones, ropas, palabras ... Todo, absolutamente todo lo que nos rodea está impregnado de esas creencias, que por cierto, consolidaron aún más la certeza de la superioridad y la inferioridad entre seres humanos, con la época del colonialismo allá por el siglo XV y que no terminó hasta ... no ha terminado aún, seguimos practicando el imperialismo colonial ideológico sobre otros pueblos, seguimos practicando el colonialismo de los recursos naturales sobre otras personas (Asesinato de Berta Cáceres y otras tantas personas que están luchando por sus tierras, sus entornos, sus ecosistemas de vida).
Pamela Palenciano, la vida hecha compromiso, el deber impuesto de la lógica humana, la satisfacción de darle sentido a tu vida dándole sentido a otras vidas, mejorarte haciendo mejores, aunque el origen sea triste, doloroso e inasumible. Merece la pena, por ella, por otras, por otros, porque si no lo hacemos, estaremos perpetuando la espera a que cambie, una vez más. Nos enseñaron y domesticaron en la espera silenciosa. Susurramos para no convertirnos en el grito del patriarcado en el que la voz potente impone.

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