Es entonces cuando de pronto
amanece
en mitad de la noche.
Cabalgando en nubes de plata y marfil
se levantan risueñas estrellas
para mí,
al encuentro del sol infinito
por sendas de rojo algodón.
Una música suena a lo lejos
como el eco de un coche veloz
que por calles desiertas de vida
parece ganarle el tiempo al reloj.
Llegar a ninguna parte,
se abre el mundo interior
al compás de un nuevo latido de este corazón
que ilumina con su movimiento
el día en la noche
con la brisa marina rozando la piel,
mi genial abrazo perfecto
justo en el amanecer.
amanece
en mitad de la noche.
Cabalgando en nubes de plata y marfil
se levantan risueñas estrellas
para mí,
al encuentro del sol infinito
por sendas de rojo algodón.
Una música suena a lo lejos
como el eco de un coche veloz
que por calles desiertas de vida
parece ganarle el tiempo al reloj.
Llegar a ninguna parte,
se abre el mundo interior
al compás de un nuevo latido de este corazón
que ilumina con su movimiento
el día en la noche
con la brisa marina rozando la piel,
mi genial abrazo perfecto
justo en el amanecer.
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