María no bastaría
Mis lágrimas no son tus lágrimas,
Mis ojos no son tus ojos, mi sonrisa no
es tu sonrisa,
Nuestros pulmones contienen abismos
infinitos
De la misma polución,
Del mismo sol que castiga impunemente,
Del mismo viento que sopla indiferente.
Y la muerte no hace distinción,
La muerte no mira quien está bajo el
bastón,
Quién está en la cuna meciendo su
cuerpo feliz,
Quien está cantando al alba,
Quien roba en tu salón,
La muerte no hace distinción.
Mala la vida que malos pasos hace dar,
La vida que nos lleva al final,
Y contamina el mismo aire.
Y qué diferente el mismo aire
cuando la vida pasa por las calles de
la miseria.
Y parece que ni el sol quiere brillar,
Aunque suenen a ritmo de bulerías,
El llanto y la risa, el color y la
penumbra,
La tristeza en las pupilas, la alegría
en los labios,
Los pasos de otras vidas bajo el mismo
cielo.
2/08/2003
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